La soberbia de los dispotivos

Me siento raro hoy.
Me han regalado un iPod nano y me encanta.
Y eso me hace sentir raro porqué como early-adopter que soy, que a estas alturas tenga en mis manos mi primer iPod me hace sentir muy desfasado.
La mayoría de mis amigos ya tienen un iPod (con vídeo y sin) y yo todavía no tenía.
Me consolaba autoconvenciéndome que tampoco vale tanto la pena, que sí, que mucho diseño pero poca miga, que yo ya tenía un MP3 y una blackberry que hacían casi lo mismo, …
Pero no, tengo que reconocer que la experiencia de uso de un iPod (nano) es mucho mejor que la de cualquier otro trasto que haya usado.
Y sin embargo…
…no entiendo como toda esa maravilla del diseño (“designed in California”, como dice en el reverso) tropieza con el mismo problema de soberbia y engreimiento del que pecan muchos productos, que se creen tan buenos e imprescindibles que deciden pedirle sacrificios a sus usuarios.
El ejemplo de vanidad del iPod, de las Blackberry y de otros muchos dispositivos engreídos que más me sulfura es el siguiente.
¿Por qué no puedo enchufar mi iPod al ordenador por el USB y “verlo” como cualquier otro Pendrive y copiar y mover canciones y vídeos?
¿Por qué me obliga a utilizar un software (iTunes) que debo instalar adrede cuando podría simplemente utilizar el Explorador de Windows?
No le veo ninguna explicación lógica ni razonable excepto la de que la marca se cree más chula que un ocho y nos quiere hacer pasar por el aro.
En cualquier caso, no tengo mucho que hacer, así que he buscado y encontrado una solución cutre que me permite meter y extraer canciones del iPod sin tener que instalar iTunes: Yamipod.